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domingo, 23 de agosto de 2015

Los 4 Errores más comunes en los nuevos RRPP



Este escrito contiene el propósito de ayudarlos en los errores más comunes de quienes estamos al frente de esta hermosa profesión, las Relaciones Públicas.

Poco a poco iré dando a conocer de forma eficaz e interesantes consejos prácticos que contribuyan este espacio de conllevar las nuevas perspectivas en las Relaciones Públicas

El secreto del Relacionista Público moderno está en reinventarse constantemente, no basta con el conocimiento adquirido, hay que mantenerse activo con mayor sed de aprender y actualizar conocimientos.

Es importante, analizar los errores más comunes en los nuevos RRPP.


1.    Actualización de base de datos.

Un relacionista público debe tener la actualización de la base de datos con las secciones, fuentes y periodistas respectivos, ya que no hay nada menos profesional que llamar y pedir por alguien que dejo de laborar hace más de tres años en una empresa.

Recomiendo que esta actualización de base se la reestructure periódicamente debido a los constantes cambios que existen en los medios de comunicación.

2.    No identificación sobre quien eres.

Empezar a hablar sin presentarte antes es un error que se comete a menudo. Antes de explicar la intención o lo que buscas di tu nombre, cargo y la empresa para la que trabajas. Indicando además a que se dedica la empresa aunque creas que eres conocido en el mercado. 

3.    Fijar un propósito.

Tener definido un propósito es algo importante que mencionar al momento de hacer el planteamiento al medio de comunicación o periodista. Es decir, una entrevista, seguimiento de publicación, confirmación a un evento, entre otros

4.    Dar seguimiento, sin exceder.

Dar seguimiento a la gestión que hagamos referente a la gestión de Relaciones Públicas es parte complementaria de ello, es importante comunicarse con la persona indicada y ofrecerle tu agradecimiento por lo realizado, así como también es un nexo para establecer la posibilidad de conexiones futuras.

Adicional a este punto, considera que no debes excederte en el seguimiento a tu gestión ya que puede resultar algo cansina y contraproducente hacerlo. Que no se confunda la perseverancia, aspecto fundamental en el Relacionista Público. Te aconsejamos esperar un tiempo prudente para volver a insistir en ello.


Conclusiones:

Considero que la nueva generación de los PR tienen un arduo trabajo por hacer :

  • Fijarse propósitos a corto, mediano y largo plazo.

  • Generar contenidos informativos para los medios de comunicación con el fin de logar interés en ellos.

  • Constantemente trabajar en la actualización de conocimientos participando en cursos, seminarios, foros y demás. 


      Escrito por Martha Pine Andrade
       
      Tw: @MarthaPine
      Fb:  Martha Pine Andrade
      Ig:  @MarthaPine


sábado, 4 de enero de 2014

Consejos para hacer un buen taller.



Los talleres son un formato muy común en la educación, útiles para la transmisión de información y la adquisición de capacidades.

Sin embargo, muchas veces se desaprovechan y malgastan todo el potencial de aprendizaje que pueden ofrecer los talleres. De hecho, muchos talleres no funcionan como tales: los participantes están callados, se convierten en asistentes pasivos; el coordinador del taller da una "charla" al grupo; y están ausentes las preguntas y discusiones.

Veamos juntos qué es un taller exactamente, y qué podemos hacer para crear talleres verdaderamente efectivos.

Definición de "taller"

Un taller es un programa educacional corto e intensivo, para una cantidad relativamente pequeña de personas, en un área de conocimientos determinada que hace énfasis en la participación para la resolución de problemas.

Sin embargo, es justamente esto último - la participación activa en énfasis en la resolución de problemas - lo que generalmente falta en los talleres. ¿Por qué? ¿Qué se puede hacer para crear talleres más efectivos? A continuación vamos a repasar algunas sugerencias que pueden ayudar a llevar adelante talleres más efectivos y divertidos.

Planificación antes del taller

Muchas veces el contenido y el proceso de las actividades educativas son el resultado de eventos fortuitos, en vez de estar cuidadosamente planificados. Uno de los principales ingredientes de un taller exitoso es contar con una planificación extensiva del mismo. ¡No dejés que el azar se encargue de tu taller!

Consejo 1: Definir los objetivos para el taller

Al planificar hay que decidir lo que intentamos lograr con el taller, y porqué es importante hacerlo. Por ejemplo, ¿intentamos transmitir información nueva o mejorar las capacidades existentes? ¿Queremos facilitar las situaciones actuales o generar un cambio de comportamiento? en general los talleres suelen diseñarse para desarrollar una capacidad en los asistentes.

Hay que determinar el objetivo con claridad y cuidado, ya que innevitablemente va a influenciar el método de enseñanza que se usará, las actividades y la estrategia de evaluación.

Consejo 2: Averiguar quién va a ser la audiencia

Siempre que se posible es bueno determinar quiénes van a ser los participantes. ¿Qué conocimientos tienen sobre el tema? ¿Cuál es su experiencia previa? ¿Cuáles son sus necesidades y expectativas?

Aunque no siempre es posible conocer por adelantado a los participantes, en general es posible obtener información relevante de los mismos a través de breves preguntas al momento de anotarse.

Consejo 3: Determinar el método de enseñanza y diseñar las actividades apropiadas

Una vez que tenemos en claro los objetivos de la sesión, debemos decidir si el formato de taller es el apropiado.

Hay varios métodos de enseñanza que se pueden usar para involucrar a un grupo en el aprendizaje activo. Estos incluyen discusiones de casos, juegos de rol y simulaciones, videos, demostraciones en vivo, y oportunidades para practicar habilidades particulares. Los talleres deben fomentar la resolución de problemas y la adquisición de capacidades.

El taller en si mismo

La flexibilidad es otro de los ingredientes clave para un taller exitoso. Es muy importante planificar todo por adelantado, pero es más importante estar preparados para abandonar la agenda.

Consejo 4: Presentar a los participantes entre si

Una vez que inició el taller, es esencial determinar quién es nuestra audiencia. Si estamos trabajando con un grupo reducido, podemos preguntarle a cada persona que se presente ante el equipo, y cuente sus expectativas para la sesión (es importante hacer énfasis en la brevedad, para que la introducción sea rápida). En grupos más grandes, podemos hacer una rápida presentación "con las manos": por ejemplo, preguntar ¿cuántos doctores hay presentes? ¿cuántos ya asistieron a talleres sobre este tema? ¿cuántos son estudiantes de Sistemas?

Conocer a los participantes nos permitirá enfocarnos correctamente en el material. Con esta información deberemos encontrar un balance entre las cosas a explicar, y poder así satisfacer las expectativas del grupo.

Consejo 5: Contar los objetivos de la sesión.

Contarle al grupo lo que esperamos lograr en el tiempo disponible. Decir lo que vamos a hacer, y lo que no vamos a hacer. Intentemos relacionar nuestros objetivos con las necesidades de los participantes. Mostrar la agenda de eventos para que los miembros del grupo sepan lo que ocurrirá. Es bueno recibir feedback sobre la agenda para asegurarse que el plan sugerido es útil para el grupo.

Consejo 6: Crear un ambiente relajado para aprender.

El presentarse entre todos los miembros del equipo tiene que ayudar a crear un ambiente de cooperación mutua y colaboración. También ayuda el contar por adelantado la agenda del taller. La participación activa y las preguntas también ayudan a reforzar la sensación de tranquilidad y lugar relajado para el aprendizaje.

Consejo 7: Fomentar la participación activa y permitir la resolución de problemas

Como ya vimos, la participación es uno de los elementos clave en los talleres, hay que involucrar a los participantes en todas las etapas de la sesión. Invitarlos a preguntar, discutir en el grupo y debatir. Fomentar a los participantes a aprender entre ellos. Si surge un problema, permitir que el mismo grupo intente resolverlo.

Cuando sea posible, limitar el tamaño del grupo para que la participación sea más facil. También ayuda la organización física del lugar. Por ejemplo, ordenar las silla de manera que todos puedan verse directamente. Es muy poco posible que se pueda llevar adelante un taller en donde las sillas están organizadas "como en el cine", para una charla normal.

Se puede dividir a la audiencia en equipos más pequeños para resolver problemas. En particular, se le puede pedir a los miembros que trabajen con un grupo de problemas o practiquen alguna habilidad.

Consejo 8: Brindar información relevante y práctica.

Aunque la participación activa y la interacción son esenciales para un taller exitoso, los participantes también tienen que sentir que aprendieron algo. Los talleres se hacen para promover la adquisición de nuevos conocimientos y de aptitudes y capacidades. Por lo tanto, se debe brindar alguna información.

Está perfecto brindar mini-charlas durante el taller. Estas charlas ayudan a brindar la información básica y asegurar un terreno común para la discusión. Ahora bien, dos horas de charal en un taller de dos horas es inaceptable. Los participantes tienen que tener la oportunidad de responder a la información que se les presenta. También se tiene que fomentar las preguntas y comentarios de los asistentes.

Consejo 9: Recordar los principios del aprendizaje de adultos.

Los adultos llegan a las situaciones de aprendizaje con distintas motivaciones y expectativas sobre los objetivos y métodos del aprendizaje. Más aún, gran parte del aprendizaje de adultos significa "re-aprender" en vez de aprender nuevas cosas, y en general no les gusta el rol de "estudiante". Los incentivos para el aprendizaje de adultos suele venir de motivos internos a cada persona. Por lo tanto, es importante respetar el conocimiento y la experiencia previa del grupo, su motivación para aprender y su potencial resistencia al cambio.

Consejo 10: Cambiar las actividades y el estilo

Hay que estar seguros que el taller fluye a un ritmo que ayuda a mantener la atención de los participantes. Llevar un ritmo apropiado implica ir avanzando con el taller y a la vez dejar espacio para que el grupo pueda ir más lento o más rápido durante la sesión. La mayoría de los estudiantes están acostumbrados a escuchar gran cantidad de información en poco tiempo, y sin embargo no es una buena práctica de enseñanza ni de aprendizaje.

Consejo 11: Resumir la sesión y pedirle feedback al grupo

Al finalizar, volver a decir lo que se intentó lograr con el taller, sintetizar los puntos principales, y discutir los planes a seguir, si aplica. A veces, puede resultar útil pedirle al mismo equipo que resuman lo que aprendió durante la sesión. Además, pedirle al equipo su feedback sobre si se cumplieron los objetivos del taller, y qué harían para mejorar la sesión en el futuro.

Consejo 12: ¡Disfruta y diviertete!

Es importante que disfrutemos lo que hacemos. Si estamos cansados del material que presentamos, abandonemos el tema. Si no nos interesa tener interacciones con equipos chicos, probemos con otro formato, pero no lo llamemos "taller". Por último, si realmente estamos disfrutando el momento - y no estamos aburridos con lo que hacemos - es probable que los participantes la estén pasando bien y logren aprender algo en el proceso.



jueves, 26 de septiembre de 2013

7 tips para hablar en público

Si se te dificulta expresarte ante varias personas, sigue estos tips que te convertirán en un buen orador.



Hablar en público es una actividad desagradable para muchos y cuanto mayor sea la importancia del evento, peor el miedo. Sin embargo, como emprendedor, deberás enfrentarte constantemente a exposiciones y presentaciones, ya sea ante tu equipo, socios, clientes o posibles inversionistas. Y debes hacerlo de la forma correcta para conectarte con tu audiencia.
Pero hablar en público en realidad no es tan difícil. No es otra cosa que conversar, y eso lo haces prácticamente todo el tiempo. El misterio desaparece una vez que se ha aprendido cómo hacerlo.
Aquí te entregamos algunas claves para convertirte en un buen orador y aprender a expresar tus ideas ante una audiencia, ya sea de diez, cien o mil personas:
1. Exprésate con sencillez
La gente que te escuche captará una o dos de las principales ideas que expongas. Si no puedes expresar en un par de enunciados el punto que propones comunicar, entonces tu alocución no está bien definida. Y si no sabes con previsión lo que quieres decir, mucho menos lo sabrás decir en público.
 2. Organízate
Sea larga o corta tu disertación, es importante ordenar los elementos de la misma. Hay que prever la introducción, los puntos principales que se van a exponer y la conclusión.

A veces, una buena forma de comenzar resulta ser la frase final. Una vez que sabes a dónde te diriges, puedes escoger el camino que más te plazca para llegar allí. Es decisivo tener un final poderoso y contundente, pues en la mayoría de los casos es lo que la gente mejor recuerda.
3. Sé breve
La duración de los números en los espectáculos de variedades suele ser, como máximo, de 12 a 15 minutos. Si una cuadrilla de bailarines y cantantes que ponen toda el alma en su trabajo no logran entretener al público por más tiempo, ¿qué le hace pensar que tú sí podrás? Evita los discursos demasiado largos y rolleros. 
4. Sé sincero
Si tratas de ser distinto a como eres (poco natural), probablemente no vas a convencer a nadie. Si no te parece graciosa una anécdota, no esperes que el público se ría con ella. Si la información que pretendes transmitir no te despierta un verdadero interés, tampoco lo despertará en los demás.
Si tomas la palabra es porque has tenido una experiencia que los oyentes desconocen; compártela con ellos. Trata de que sientan lo mismo que tú sentiste: una profunda emoción, o indiferencia; miedo, o tristeza; fastidio, o perplejidad.
La primera persona del singular (yo) puede ser un arma eficaz, pero debes ser cauto y ubicarte correctamente en el espacio, tiempo y tipo de público que te escucha.
5. Aduéñate de la situación
En los primeros momentos de un discurso se establece el vínculo entre el público y el expositor. Sonríe, agradece a la persona que te presentó y luego espera un momento.
No empieces hasta que hayas captado la atención de todos los presentes. Cada una de esas personas comprenderá inmediatamente que el orador le está hablando a ella, y su cerebro se dispondrá a prestarle atención. Eso es precisamente lo que quieres.
Cuando el público se haya puesto atento, establece contacto visual. Escoge tres caras amigables: una a la derecha, una a la izquierda, y una al centro. Dirígete entonces a una, luego a otra, y así lograrás abarcar a todo el auditorio.
6. No leas, habla
Leer ante un auditorio no resulta tan eficaz como hablar directamente y con el corazón; la expresión espontánea quizá no sea tan pulida, pero definitivamente es mejor.
No es recomendable redactar discursos, pero sí lo es llevar notas para recordar lo que quieres decir, y saber en qué parte va uno. Una buena idea es hacer bullets con los puntos principales o con datos importantes que quieras dar a conocer.
7. Relájate
Cuando estamos sometidos a tensión nerviosa, a menudo olvidamos cómo respirar correctamente. Toda persona que acostumbra presentarse o actuar en público conoce la importancia de la respiración.
No inhales profunda y forzadamente, ni respires con mayor rapidez que de lo normal; te puedes hiperventilar. Para relajarte, sólo tienes que mover el diafragma suave y rítmicamente y dar inhalaciones largas y profundas.